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¿Duro?- Sí; ¿Imposible?- NO

“En cuanto lo supe me dije que ésto no podría conmigo”
Aunque enfrentarse al cáncer no es un proceso fácil, sí que se observa que la mayoría de las personas que pasan por él, son capaces de reestrcturar su forma del ver el mundo y de relacionarse con él para ser más felices incluso que antes de la enfermedad.
Pero, ¿cómo lo hacen? Entre las reacciones emocionales más habituales que podemos considrar como positivas, cuando alguien recibe un diagnóstico de cáncer destacan las siguientes:
NEGACIÓN: se entiende como un rechazo a admitir las malas noticias. Es un mecanismo de defensa. Un medio para eliminar la ansiedad y de poder ir asimilando la situación con el tiempo. Es positiva siempre y cuando no interfiera en la adherencia al tratamiento.
Existen muchas manifestaciones de esta negación, por ejemplo:
– Conductas que indican que el paciente se comporta como si no pasara nada o como si el problema no fuera con él: no prestar demasiada atención al médico durante las consultas
– Negación abierta y clara mostrando un convencimiento de que el médico se equivoca
-Involucrándose en proyectos de gran importancia (una celebración, un negocio, estudios, etc.), que sólo se podrían llevar a cabo si la realidad y el pronóstico de la enfermedad son erróneos. Por tanto, el proyecto desafía y niega el diagnóstico
HUMOR: bromear sobre lo que sucede ayuda a controlar los miedos y la ansiedad. Te permite distraerte del sufrimiento. Cuando existe en exceso se puede considerar negativo, cuando es hiriente o amargo bloquea otras respuestas adaptativas.
RABIA ABSTRACTA O CONTRA LA ENFERMEDAD: mientras la rabia no se dirija a nada en concreto, y especialmente, hacia nadie en concreto, se considerará una respuesta adecuada. Es decir, que será negativa cuando se dirija a uno mismo, hacia algún miembro de la familia o hacia el médico (el cuál suele ser blanco de la rabia de sus pacientes habitualmente).
LLANTO: no llorar en ningún momento del proceso puede considerarse patológico. El llanto es muy positivo cuando sirve para descargar tensión y tras ello la persona se encuentra mejor. Sin embargo, cuando el llanto es continuo y no alivia, se considera desadaptativo. Ante esto: no debemos rechazarlo nunca y sí acercarnos al paciente. Además si es posible se recomienda entregar un pañuelo que de alguna manera supone un permiso para llorar. Tocarle la mano. Preguntarle directamente cuál es el motivo del llanto. Acompañarle hasta que se calme.
MIEDO Y ANSIEDAD: pueden ir acompañados de sintomatología física como taquicardias. Si la persona no está sintiendo miedo podemos hablar de que emplea la negación. Mientras los miedos se centren en cuestiones reales, será adaptativo. Pero si va más allá de lo que la enfermedad y los tratamientos pueden ocasionar, paraliza y se considera negativo.
DESEO DE SATISFACER UNA AMBICIÓN: la enfermedad pone de manifiesto la posibilidad de morir sin haber podido llevar a cabo determinadas acciones o actividades, incluso cuando es curable y existe un buen pronóstico. Intentar llevar a cabo esa ambición será positivo siempre y cuando sean actividades viables física y económicamente. Cuando la persona no tenga los medio para relaizarlo podrá considerarse patológico. Ejemplos: viajes, reunión familiar, comprarse algo, etc.
DESPLAZAMIENTO: es una medida de control de la ansiedad, permite desviar la atención a hacia otros temas. Supone desviar las emociones que genera la enfermedad realizando actividades que permiten descargar dichas emociones sin sufrir ansiedad. Por ejemplo, algunas relacionadas directamente con la enfermedad pueden ser: buscar información concreta, hacer ejercicio, dieta, etc. Otros: implicarse en un proyecto nuevo o reiniciar uno antiguo. Pero no se interpreta este proyecto como un reto.
ESPERANZA REALISTA: hay que procurar mantenerla. Incluso cuando no es curable, la esperanza se matizará, se hará hincapié en el mantenimiento de un estado de salud y actividad el mayor tiempo posible. Puede considerarse una negación que sirve para disminuir la ansiedad y la depresión.
BÚSQUEDA DE SIGNIFICADO: la mayoría suelen hacer encontrar en el proceso de enfermedad un medio para disminuir el ritmo. Algunas personas suelen concluir que vivían muy estresados y consideran el cáncer como un aviso o una oportunidad de cambio.
QUITARSE UN PESO DE ENCIMA: sucede cuando el paciente ha estado sufriendo durante un tiempo síntomas o indicios de cáncer pero no daba crédito o las pruebas no era concluyentes. Esa situación de incertidumbre y preocupación, sin poder hacer nada se han vivido con una gran carga que se libera al saberlo, pues a partir de ese momento ya se puede empezar a afrontar la enfermedad.
RECUERDA: Recibir un diagnóstico de cáncer genera un fuerte impacto emocional que de entrada podría dejarte con una sensación de bloqueo. Aparecerá el miedo. Miedo a los posibles tratamientos, al daño físico, a perder, al cambio, a la muerte. Luego necesitarás comprobar que lo que te han dicho es verdad. Quizás consultes con otros médicos y no te deje de rondar la idea de “se deben estar equivocando”. Cuando se confirme el diagnóstico, te enfadarás, pensarás “no es justo, no lo merezco”. Llegará el primero de muchos bajones. La tristeza se podrá hacer presente en tu día a día y necesitarás llorar. Poco a poco, conseguirás entender mejor qué está pasando, y empezarás a aceptarlo.  No son etapas que deban desarrollarse necesariamente en este orden, pero sí que es común que se experimenten ante un diagnóstico de este calibre.
Son reacciones normales y adaptativas que tu familia y amigos cercanos podrían vivir también. Es bueno y necesario que aparezcan para una correcta adaptación. Cada vez irán siendo menos intensas al irte familiarizando con todo el proceso oncológico, los tratamientos, el hospital, etc.
Ariadna González
Psicooncóloga

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