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Conocí a Laura como casi todas las cosas buenas de la vida, por casualidad. Su alegría al enfrentar su cáncer tan joven me llamó la atención. Le dije que si se sumaba al equipo y aquí está para dejar su huella.

Todo se frenó con tan sólo 24 años y en plena carrera de enfermería. Te presento a Laura, una Superheroína en plena quimio que enfrenta la incertidumbre que le genera el cáncer con una sonrisa.

 

A: ¿Qué edad tenías cuándo te diagnosticaron cáncer? ¿Cómo era tu vida en esos momentos?

L: Tenía 24 años. Trabajaba de 9:00 a 14:00 y luego me iba a la universidad (estudio enfermería). Luego lo “típico” salir con amigos, a tomar alguna cerveza etc.

 

A: ¿Qué tratamientos recibiste?

L: Empecé con 4 ciclos de una Quimioterapia y actualmente estoy con la segunda etapa que son 4 ciclos mas de otra Quimioterapia + inmunoterapia. Todo para reducir el tumor lo máximo posible y luego operar + radioterapia.

 

A: Antes de la enfermedad, ?habías estado sometida a mucho estrés o alguna situación que te resultara especialmente dura de afrontar a lo largo de tu vida?

Yo no me sentía estresada, pero el ritmo de vida que llevaba sí era un poco caótico: por la mañana a trabajar, comer en media hora, y universidad hasta las 20:00. Y peor era el período de prácticas de la carrera ya que, después de trabajar en la oficina me tenía que ir al hospital corriendo hasta las 10 de la noche.

 

A: Si tuvieras que elegir, ¿cuáles serían los 3 peores momentos a los que te has enfrentado durante tu proceso? ¿Por qué?

L: -Cuando me encontré el bulto en el pecho porque, al tocármelo algo me dijo que eso no era bueno, lo primero que me salieron fueron un par de lágrimas del miedo. Lo pasé realmente mal porque pensaba que podía ser cáncer. Luego me fui a urgencias y me dijeron que era benigno y me tranquilicé (sin pensar lo que me vendría un mes después) pero en el momento de encontrarme el bulto lo pasé muy mal.

-Al recibir la noticia de que tenía cáncer. Me enteré de una manera que, para mí, no fue la correcta. Me dieron el sobre en anatomía patológica y lo abrí en medio del hall del hospital, pensando que pondría “fibroadenoma (tumor benigno)” y leí “carcinoma (tumor maligno)”. Este, de los 3, fue el peor porque nadie me había explicado nada, me encontraba frente a un informe dónde ponía que tenía cáncer y no sabía nada más. A parte, el pánico al pensar “¿y si me dicen que no hay nada que hacer? ¿cuánto hace que tengo esto? ¿Estará muy extendido?” Pánico, era pánico lo que tenía. Y también recuerdo algo que para mí fue muy duro que es el momento de “como se lo digo a mis padres”. Era incapaz de enfrentarme a eso, de hecho se lo tuvo que contar mi madrina y luego no fui capaz de ir sola a ver a mi madre. Creo que era una de las cosas que más me preocupaba, el cómo estarían ellos.

-El momento de hacerme el PET-TAC. Es una prueba radiológica para ver el grado de extensión del tumor. Estaba muy nerviosa porque era la prueba más importante, la que, por decirlo de alguna manera, iba a marcar todo el tratamiento y mi futuro.

 

A: Pasar un cáncer es un época de muchos cambios, ¿cuáles tuviste que hacer tú?

L: Dejar de trabajar y, lo que más rabia me dio, dejar aparcada la carrera.

 

A: La gente de siempre, ¿supo reaccionar o todavía hoy se alejan al sabernos enfermas?

L: La verdad que en se aspecto he tenido mucha suerte. Todos han estado a mi lado al 100%.

 

A: Dime una palabra que resuma los peores momentos con el cáncer

L: Incertidumbre.

 

A: Actualmente dirías que tienes alguna secuela física o emocional, ¿qué ha cambiado en este sentido

L: Como sigo en tratamiento, actualmente tengo muchos efectos secundarios. Pero no podríamos hablar de secuelas.

 

A: ¿Alguna vez te planteaste o te has planteado ir a una Psicooncóloga?¿Cómo ha sido tu experiencia?

L: No me lo plantee directamente, pero si que estuve hablando con una ya que, en la planta de oncología del hospital donde me trato hay una.

Estuve muy cómoda y lo veo muy útil.

 

A: ¿Cuáles han sido los 3 mejores momentos de tu proceso?

L: -Cuando me informaron del tipo de tumor que tenía, cuál sería el tratamiento, pronóstico etc. Tener la información necesaria, aun en las malas noticias, te da tranquilidad.

-Saber que el tumor estaba localizado

-Cuando me hice la 2 resonancia de control para ver si la primera parte de la quimio había hecho efecto y me dijeron que el tumor había desaparecido.

 

A: ¿Ahora eres más feliz?¿Cuál es esa receta de la felicidad?

L: Yo no soy más feliz ahora, ni he aprendido a amar la vida. Ojalá no lo hubiera tenido que vivir. Me quedaba con mi vida de antes, que también era muy muy feliz.

Es decir, no soy ni más ni menos feliz por pasar por esto, ni he aprendido a amar la vida. De hecho me da rabia saber que, a partir de ahora, algo que va a vivir conmigo las 24 horas va a ser el miedo. Ojalá no pasar por esto y ser “inocente” y no tener que vivir angustiada pensando si volverá a aparecer.

 

A: En una sola palabra, ¿qué te ha aportado vivir esta dura enfermedad?

L: Realidad.

 

A: ¿Qué consejo le darías a otra persona en tu misma situación?

L: Que siempre intente sacar la parte positiva a todo. Se tiene que pasar, nos guste más o menos, está en nuestra mano hacerlo más o menos fácil. Están permitidos los momentos de rabia y bajón pero mi consejo es que duren poco, no sirve de nada estar pensando “y por qué a mí, por qué yo” porque pierdes tiempo, esas preguntas no tienen respuesta. Yo opté por vivirlo de forma positiva, o más bien realista y creo que se hace más llevadero.

 

Laura Torrens
Afectada de cáncer.
Escritora de “Bailando hasta que todo termine”

 

 

¡Coge las riendas!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

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