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“Me desperté de repente soñando que me comía por dentro.
Cuando me quise dar cuenta tenía la cara mojada. Lloraba en sueños”.

Hablar de ansiedad como síntoma emocional ante una enfermedad oncológica, significa hablar de todos los enfermos oncológicos, y personas en general. Pues todos somos vulnerables a sufrir ansiedad.

 Cualquier enfermedad y casi todo en la vida, es un proceso. Es por eso que antes o después la ansiedad, la angustia y el miedo hacen su aparición. Es frecuente que ésta aparezca incluso antes de tener un diagnóstico firme de cáncer y/o que acompañe durante todo el proceso de enfermedad a quien la padece. Habiendo momentos clave como las visitas médicas, las pruebas o tratamientos, donde dicha ansiedad y malestar emocional suelen despuntar más.

Pero, ¿qué es realmente la ansiedad?

La ansiedad es un estado emocional en el que la persona se siente tensa, nerviosa, preocupada o atemorizada de forma desagradable y que puede cursar además con sintomatología física como palpitaciones, sudoración, inquietud, sensación de ahogo, de falta de aliento, etc.

La ansiedad también es una reacción autónoma o automática del organismo que aparece cuando nuestro sistema cognitivo o “cabecita” interpreta que algo nos amenaza.  En este caso, al enfermedad, los tratamientos, efectos secundarios, complicaciones posibles, etc.

“La pescadilla que se muerde la cola”

La ansiedad interviene en 3 niveles de la siguiente manera:
  1. A nivel COGNITIVO: activando pensamiento catastrofista y negativos. Actuando como un disparador para muchos miedos. Pues las situaciones se reinterpretan como más peligrosas.
  2. A nivel FISIOLÓGICO: se produce una activación física que da lugar a la sintomatología como las palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, sensación de pérdida de control, etc.
  3. A nivel CONDUCTUAL: de repente tenemos la sensación de que necesitamos huir, escapar que aquello, que termine de una vez.

 

La ansiedad puede empezar por un pensamiento mientras esperas  para hacerte una prueba (activación cognitiva) – “seguro que el bultito que noté en el pecho no es bueno” – entonces empiezas a acelerarte y el corazón late más fuerte (activación fisiológica) – y notas que preferirías no estar allí y (activación conductual).

Otro ejemplo: misma persona, misma consulta. Notas como el corazón está acelerándose y sudas (activación fisiológica). Entonces piensas – “esto no va ir bien” – más se acelera el corazón – piensas “me va a dar algo, no estoy bien, me voy a desmayar” – quiero irme. No lo soporto.

Tipos de ansiedad más frecuentes en oncología

Las más frecuentes dentro del mundo oncológico son:

1. Ansiedad REACTIVA:

–     Es el tipo más común que presentan las personas afectadas de cáncer. Aparece normalmente antes incluso de conocer el diagnóstico, cuando acudimos al centro médico u hospital a hacernos pruebas y debes esperar un tiempo antes de recibir los resultados.

       Es muy importante en esta fase de “tiempo de espera” ser consciente de que la ansiedad y el deseo de conocer los resultados pueden alterar la percepción subjetiva del tiempo y aumentar la angustia de quienes esperan, tanto afectado como familiares.
     Otros momentos puntuales en los que suele aparecer es al iniciar los tratamientos quirúrgicos, quimioterapia, radioterapia hormonoterapia, etc. Así como ante efectos secundarios que pueden alterar la calidad de vida del paciente (náuseas, vómitos, caída del cabello, entumecimiento, etc.).

2. Ansiedad debida a CAUSAS MÉDICAS:

Una vez iniciados el proceso oncológico y sobre todo determinados tratamientos como la quimio o la hormonoterapia, la ansiedad y los problemas para dormir son muy frecuentes. Pero no sólo, por la situación emocional a la que las personas afectadas pueden verse expuestas. Sino que los cambios físicos que generan dichos tratamientos también actúan como disparadores y mantenedores de la ansiedad.

Es el segundo tipo más frecuente en pacientes oncológicos. Las causas médicas que pueden provocar ansiedad son: 1) El dolor no controlado; 2) Cambios metabólicos; 3) Complicaciones médicas o de la medicación.

Cuándo acudir a un profesional

Cuando la ansiedad es demasiado intensa o dura demasiado en el tiempo.

Pregúntate si está interfiriendo en tu vida y de qué modo lo hace. Si la respuesta es sí, y mucho, entonces debes buscar a un profesional.

En este caso a un Psicooncólogo. Especialista en controlar ésta clase de sintomatología emocional tan habitual en pacientes oncológicos. A lo que podría sumarse, para facilitar la intervención y el esfuerzo del paciente, según el caso y el momento, ansiolíticos bajo supervisión facultativa (intervención multidisciplinar).

Psicooncóloga.

¡Recupera la sonrisa!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

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