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 Todos los seres humanos somos unos supervivientes, cada mañana al despertarnos recibimos el regalo de un nuevo día, suena a tópico a frase hecha, pero es la realidad, lo que ocurre es que en general no tomamos la consciencia de ello, dándolo por hecho: respiramos porque ocurre, nos vamos al trabajo porque es lo que toca, hacemos la compra,  pues es necesario comer,  nos sentamos a cenar con la familia dado que es lo propio y de vez en cuando contactamos con los amigos de toda la vida para mantenerlos y así se nos marchan los días , bebiéndonoslos de un trago.

 

Corremos, corremos y corremos! Y un día llega la vida y nos presenta una enorme señal roja de STOP, sin previo aviso, de repente,  cambiándonos el paisaje, colocándonos ante una situación complicada y grave, como puede ser el diagnóstico de un cáncer.  De inicio te cuesta creerlo, asumirlo y te haces las mismas preguntas que otras muchas personas se plantearon antes que tu,  voy a vivir? cuanto tiempo? porque me ha tocado a mí? que he hecho mal? Pero ninguna de estas preguntas ayuda, salvo para ponernos más tristes y desde luego nadie tiene la culpa para tener  dicha enfermedad,  simplemente te la encuentras.

En mi caso, el diagnóstico fue un cáncer de mama y desde el primer momento decidí que iba a poder con ello, prácticamente han trascurrido  cinco años, he recuperado mi vida normal, pero con una consciencia amplificada o mejor dicho, con la consciencia de lo que significa seguir viva y el regalo que esto supone, por lo que el agradecimiento te envuelve y quieres hacer partícipe de ello a los demás.
Durante el transcurso de la enfermedad y prácticamente después de haber terminado con el tratamiento de quimioterapia, conocí a otra mujer, Carmen Martínez, que acababa de ser diagnosticada de lo mismo, aunque con sus propias características, nos presentó una amiga común, comimos, nos reímos,  entablándose desde entonces una amistad surgida del vínculo interior que conlleva compartir una vivencia similar.

Nos dimos cuenta del poder positivo que tenía nuestro reflejo para otras mujeres que comenzaban con todo el proceso, de la capacidad de lucha y valentía del ser humano para afrontar situaciones complicadas y duras, por lo que decidimos crear MARCA DE VIDA, un espacio que consiste en una red de apoyo para aquellas personas, que se encuentren en esos difíciles momentos, para desde nuestra experiencia, animarlas a que no se rindan, que usen la esperanza y el amor como potentes motores para superar la mencionada señal de Stop, y que no olviden el sentido del humor, pues aunque parezca imposible el reírse de uno mismo siempre que se sea capaz de ello, es un paréntesis que reporta bienestar y ayuda a espantar miedos.
Desde dicho espacio, os invitamos a conocer www.marcadevida.es, donde seréis gratamente bienvenidos.
La vida nos puede acabar marcando antes o después, más pronto o más tarde, más o menos veces y no solo con un cáncer,  sino de otras formas como puede ser distintas enfermedades graves,  un accidente con secuelas importantes, la pérdida de un ser querido, …., ante ello el mensaje que os queremos transmitir, es que tener una marca de vida, si tu estas dispuesto a ello, te puede convertir en un súper-viviente, no solo en el sentido de sobrevivir, que también, sino en el sentido de vivir a partir de ese momento de una forma distinta “súper”, como si se tuvieran poderes especiales  para interpretar lo que significa que cada día nos despertemos.
Gracias Ariadna por invitarnos a compartir en tu blog nuestro proyecto y a todos los que nos leáis, pues la vida nos va marcando solo es cuestión de ir cumpliendo años, pero a la vez esas marcas pueden ser las señales para comenzar un nuevo camino…
Superviviente de Cáncer de Mama

¡Coge las riendas!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

Tengo las soluciones que buscas
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