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Los médicos y el personal sanitario se ocupan de curarnos, pero nosotros debemos procurar cuidarnos.

Los centros deportivos, gimnasios, etc, dan por hecho que todo el mundo es igual, que estás en plena forma. Pero una persona con cáncer necesita una atención especial. Sus tiempos son muy distintos a los de cualquier otro. No sólo es la fatiga, es el dolor físico, la pérdida de masa muscular, de fuerza, de flexibilidad, de movilidad…
En Shape Up! A Different Gym tenemos el programa “I Fit Good”, que busca ayudar a los pacientes oncológicos a conseguir recuperarse durante, o tras los tratamientos oncológicos

¿Qué hacemos en el programa I Fit Good?

Realizamos un trabajo general de ejercicios cardiovasculares, fuerza, flexibilidad y movilidad, incidiendo de manera específica en las áreas afectadas.

¿Que buscamos con el programa I Fit Good?

Que con el ejercicio disminuyan los efectos secundarios, los cuales varían mucho dependiendo del tipo del tratamiento, el tipo de tumor y la persona.

¿Qué conseguimos con el programa I Fit Good?

Como mejoras generales, conseguimos un aumento de la masa muscular y de la fuerza, así como la flexibilidad y la movilidad. Con la mejora específica de la zona tratada favoreceremos la disminución del tiempo de recuperación de la movilidad y la fuerza de la zona tratada.
Además, de la mejora del estado psicológico. Este programa nos ofrece una mayor facilidad para la realización de las actividades cotidianas de la vida diaria, un menor retraimiento social, mejora la autoestima y la percepción de la imagen corporal, favoreciendo todo ello nuestro estado de bienestar psíquico. De una forma directa, el ejercicio afecta a la liberación de beta-endorfina, las cuales generan una situación placentera y de bienestar.
Realizamos ejercicios específicos y adaptados que mejoran situaciones habituales en los pacientes con cáncer como son:
Linfedema: Un ejercicio liviano o moderado, favorece al retorno de la linfa Si ha aparecido o hay riesgo de que aparezca, hay que comenzar con ejercicios muy suaves sobre todo de movilidad y poco a poco hay que introducir ejercicios de fuerza.
Neuropatía periférica: se debe a daños en los nervios, el ejercicio, al mejorar la capacidad aeróbica, el equilibrio, la flexibilidad y la fuerza, ayuda a tratar los síntomas asociados con la enfermedad. Se realizarán ejercicios sobre todo de equilibrio, de fuerza y flexibilidad, para aumentar la fuerza y el equilibrio y así evitar posibles caídas.
Fatiga: Se ha comprobado que el ejercicio físico ayuda a reducir la fatiga asociada con el cáncer, es beneficioso durante y tras el tratamiento.
Osteoporosis: El ejercicio físico desempeña un papel importante en la formación y en la conservación de masa ósea y de su calidad. Hay que tener especial atención si se tiene o ha tenido un cáncer de huesos. Se debe realizar ejercicio suave para evitar posibles fracturas.
Peso corporal: La pérdida o el aumento de peso puede deberse a efectos secundarios del cáncer o el tratamiento, como son cambios en el sistema inmunitario o en el metabolismo, la aparición de la menopausia tras el tratamiento, el uso de ciertos medicamentos o al estado anímico. Aunque parezca imposible, ya que son casos opuestos, el ejercicio mejora ambas situaciones, ya que regula el apetito. Aumenta el gasto calórico, porque el metabolismo basal aumenta ya que el cuerpo requiere de más energía para realizar ejercicio físico. Aumenta la masa muscular, la cual consume más energía que la masa grasa, por lo que de nuevo mejora el gasto calórico. Con el ejercicio consigues una mejoría anímicamente y te ves mejor físicamente.

¿Qué beneficios generales nos ofrece el ejercicio físico?

Se ha visto que las personas que realizan una actividad física diaria muestran una mejor calidad de vida y una recuperación más rápida tras la quimioterapia. Realizar ejercicio tras la operación o tratamiento nos ayuda a dicha recuperación, ya que favorece la relajación y movilidad del tejido y el fortalecimiento en general. Por otra parte, realizar ejercicio antes de la operación también nos ayuda a la recuperación, ya que una musculatura fuerte soporta mejor el período de inmovilización tras la operación.
 

¡Coge las riendas!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

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