La felicidad se va cuando entra el cáncer por la ventana

 

Si eres de los que cree que la felicidad es un estado de perpetuo bienestar, párate un momento. Cáncer a parte. Piensa en cualquier otra época de tu vida, ¿de verdad has estado meses y años SEGUIDOS constantemente perfecto? No, claro que no. Todas las emociones van y vienen, químicamente es insostenible tener ninguna a tope de power todo el rato.

Por eso, ser feliz, puede ser muy fácil si sabes cómo. Quédate con las cosas pequeñas, incluso durante un cáncer.

Hoy, 20 de marzo, se celebra el Día de la Felicidad. Puede parecer algo tonto, pero si lo piensas bien, dedicamos casi todo el tiempo a trabajar, a hacer obligaciones, pero ¿qué pasa con dedicar tiempo de forma regular a aquellas cosas que nos gustan sin más, que nos generara bienestar sin más?

Pues hoy para celebrar juntas este día, te dejo un fragmento que me ha encantado de un libro que quizás conoces: “El Arte de Amargarse la vida”.

Aquí verás las 9 cosas que están entorpeciendo tu camino hacia la felicidad, el bienestar. Si quieres que todo siga igual, sentirme mal y no avanzar, entonces síguelos al pie de la letra. Si por el contrario quieres potenciar tu felicidad, dales la vuelta, hazlo completamente al revés:

 

  • 1. Créate problemas. ¿Que ya tienes bastante con los tuyos? No es suficiente, asume los de los demás. Llena tu vida de complicaciones reales o ficticias, y procura dar mucha importancia a los pequeños sucesos negativos, exagéralos.
  • 2. Tú tienes la razón. Olvida lo que te digan los psicólogos, incluso cuando te pueda aportar algo positivo. Tus planteamientos y tu forma de ver la vida es la adecuada. Piensa que todo es blanco o negro, y que sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Cuando filtras la realidad y te quedas sólo con lo negativo, es porque así son las cosas. Y cuando lees el pensamiento de los demás, es porque tú tienes esa habilidad.
  • 3. Viva la obsesión. Elige algo que se te haya quedado marcado, y repítelo en tu mente una y otra vez (llévatelo contigo a la cama y da vueltas y vueltas pensando en ello) hasta que sólo vivas para pensar en eso.
  • 4. Idealiza el pasado. El pasado se puede convertir en una fuente de amargura, porque, como todo el mundo sabe, ¡cualquier tiempo pasado fue mejor! ¿Cómo se consigue esto? Una forma puede ser mirando el pasado a través de un filtro que sólo deje pasar lo bello y lo bueno y te haga llorar amargamente por todo lo que has perdido. Este ejercicio tiene la ventaja de que no deja tiempo para ocuparse del presente, para vivirlo y disfrutarlo, que es de lo que se trata.
  • 5. Aplaza el disfrute para el futuro. Aplaza los placeres y la alegría para el futuro. Por supuesto, hasta ese momento no deberás disfrutar en absoluto. Confórmate con lo malo conocido y no pruebes lo bueno por conocer. Siempre puedes encontrar una excusa para no vivir el presente y posponer el disfrute de la vida.
  • 6. Piensa continuamente en lo peor que te puede pasar. Tortúrate pensando en todo lo malo que te podría ocurrir dentro de unos años. Así estarás preparado para cuando llegue la desgracia a tu vida, porque conviene que las adversidades no nos pillen desprevenidos. No olvides que el mundo está muy mal, y la vida está muy mal, muy mal.
  • 7. Compárate siempre con los demás. Ésta es una forma muy efectiva de lograr la infelicidad. Así, concentrarte en lo que crees que los demás tienen, en lugar de hacerlo en lo que tú posees, te mantendrá en un permanente estado de frustración. Este ejercicio te impedirá disfrutar de lo que ya posees.
  • 8. No te quieras, no te aceptes y nunca te perdones. Nada de quererte y aceptarte, es más, piensa que si alguien te quiere y te admira, ¡no debe estar en sus cabales! Y si ya es difícil perdonar a los demás, perdonarse a uno mismo es mucho más complicado, así que no te esfuerces en conseguirlo. Piensa que tú eres el único responsable de lo que te ocurre, y jamás creas que hay situaciones que escapan a tu control.
  • 9. La vida es algo muy serio. Evita reírte. La vida no es asunto de risa. ¿Tienes alguna buena razón para reírte? Si empiezas a reírte, considera por ejemplo tu situación económica actual. ¿La encuentras graciosa?, ¿es motivo para reírte? O todavía mejor, considera tu vida sexual ¿te parece graciosa?, ¿es motivo para reírte? Posiblemente no. Entonces, ¿por qué te ríes? Reírse sin ninguna razón es un acto irresponsable y frívolo. Puede ser un signo de pérdida de control, de poca capacidad intelectual e incluso, de locura. Si tu finalidad es la de amargarte la vida, no hay espacio posible para la risa.

¿Te has reconocido en alguno? Admítelo, alguna vez has caído en alguna de estas trampas. Pues ya sabes, si quieres cambiar las cosas, hazla al revés. Y si te cuesta, sobre decirte que como siempre, cuentas conmigo en consulta.

Y recuerda:

“La felicidad no es una meta, es una forma de recorrer el camino”

 

Ariadna González
Psicóloga Sanitaria y Psicooncóloga

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