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3 de cada 4 familias se verá afectadas por el cáncer

“No sabía muy bien por qué me había pedido que la acompañara. Se suponía que sólo tendríamos que recoger los resultados de una prueba que había salidos bien. Pero de repente lo dijo: “cáncer”. Y partir de ese momento, nada fue igual”.

El trauma del diagnóstico de cáncer no es sólo una experiencia para el enfermo sino también para los miembros de su familia.

Se trata de un impacto de tal calibre, que el núcleo familiar sufrirá cambios tanto de estructura como de funciones dentro del sistema habitual de funcionamiento.

Pero el proceso oncológico, no sólo afecta a la familia a nivel psicológico, funcional y social. Sino que además, impacta sobre cada miembro de la familia individualmente, de manera emocional, cognitiva (en la forma de pensar) y en la conducta de la rutina diaria, en el futuro o incluso en el sentido de la propia vida.

Así mismo, la cultura a la que pertenecemos influye en nuestra manera de reaccionar como familia e individuos ante el diagnóstico de cáncer de un familiar.

Ten en cuenta que 3 de cada 4 familias se verán afectadas por el cáncer. Por lo que tener muy presente que este proceso afecta al equipo y cada uno individualmente de manera diferente es fundamental para que la comunicación y el apoyo sean de calidad y eficiente. Ya que el familiar en cuestión no sólo será dador de cuidados hacia el o la enferma/o, sino que también será objeto de necesitar cuidados para poder superar esta situación.

Cuando la enfermedad es de larga duración, los miembros de la familia afectada, suelen pasar por ciclos repetitivos de ira, desamparo, esperanza, frustración, falta de control, desajustes, readaptación.

Ellos van a reaccionar igual que tú

Pasarán por una fase de incredulidad, negación, ira, depresión… hasta poder ir alcanzando la aceptación. La intensidad y el ritmo al que se moverán por estas etapas es muy personal. No te agobies al verlos mal, necesitan su propio momento de descarga, dales su tiempo para poder ir procesando lo que pasa, los cambios, y ser unos apoyos fuertes.

Las mimas preocupaciones que como afectado o familiar estás teniendo, son las mimas que tu madre, hermana, padre o abuelo se están planteando. Hablar abiertamente de lo que pensamos y sentimos, nos ayudará a darnos cuenta de ello, y poder hacer una piña aun más fuerte. Pues cada uno tiene un punto de vista personal ante la situación y maneja información diferente, que podría así, complementarse entre los diferentes miembros de la familia calmándolos y haciéndoles sentir más control sobre la situación.
Las nuevas necesidades que se van a generar de cuidado, desplazamientos, citas médicas, tratamientos, cambios en las rutinas de casa y en los roles que cada uno desempeñaba, implicará un reajuste familiar que se caracterizará por el aprendizaje de nuevas habilidades por parte de los miembros. Por ejemplo: si la persona enferma llega muy cansada de la “quimio”, tiene molestias o dificultades por las operaciones, si era quien se encargaba de hacer los almuerzos, podrá enseñar a uno de sus hijos a su pareja, amigos… a cocinar para que sea éste quien asuma esa nueva tarea.

8 Recomendaciones:

Para ambos: Comunicación, comunicación, comunicación

Para los familiares

1. Ofrécete a ayudar con acciones concretas. Dile en qué estás dispuesto a echar una mano. Asume una tarea de forma habitual y hazla tuya. Asegúrate de que la desarrollas adecuadamente. Si no generaremos más malestar que descarga a la persona afectada. Te sentirás útil y muy bien al saber que aportas tranquilidad a tu familiar.
2. Permítete tener momentos de descarga. Emocionarte y hablar sobre lo que está pasando, es completamente necesario y normal. No tengas miedo de hablar directamente con tu familiar sobre lo que te preocupas o temes. Son preocupaciones y miedos compartidos que siempre entre varios, es más fácil de llevar.
3. Permítele también al enfermo, poder emocionarse y reaccionar como necesita. Sólo necesita que le acompañes, que estés a su lado mientras lo hace. No es el momento de dar consejos. Sabrás si la situación es un problema cuando la reacción emocional que este manifestando, como por ejemplo la rabia, sea muy intensa o se prolongue demasiado en el tiempo. Si esto pasa, es el momento de consultar con un Psicooncólgo, sí o sí.

Para afectados:

4. Ver a un hijo o a tu pareja abatidos por tu enfermedad, es uno de los tragos más amargos que deberás pasar. No olvides que ellos, al igual que tú, necesitan un poco de espacio y apoyo para ir pasando por las diferentes fases emocionales asociadas a una noticia tan impactante. Son fases que irán pasando y os permitirán apoyaros mutuamente sin generar desgaste el uno en el otro. Procura no asumir que debes aliviar su malestar, dejando que se apoyen en exceso en tí, siendo tú quien no puede comunicar o vaciar su propio malestar.
5. Delega las funciones de casa en tus familiares y déjate mimar. Te sorprenderá lo que son capaces de hacer si les ayudas a aprender.
6. Diles exáctamente qué necesitas a cada uno. No saben leer tu mente ni tú la de ellos. La comunicación será el arma más potente para que todo vaya muy bien.

Ariadna González

Psicooncóloga

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