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3 de cada 4 familias se verá afectadas por el cáncer

 

“¿Pero si sólo íbamos a recoger los resultados de una prueba rutinaria?… ¿Cómo es posible que ella tenga cáncer?… No entiendo nada… esto no puede estar pasando.

Somos redes, funcionamos conectamos a los demás. Sí, incluso esos días en los que te sientes profundamente sola, estás conectada a otras personas, aunque a veces te cueste verlas. Aun que ellos no lo muestren, aunque parezca que nos les afecta, lo hace.

El impacto del diagnóstico de un cáncer no sólo la experimentas tú en primera persona, también lo hacen tus seres queridos, las personas que anda a tu alrededor, con quienes compartes la vida.

Se trata de un impacto de tal calibre, que en el núcleo de tu red, llamémosla familia, el funcionamiento normal se verá alterado así como su estructura habitual. Esto de la estructura es el momento en el que tu enano o enana hace de enfermero, se “invierte” el rol, ahora ellos te cuidan a ti, por ejemplo.

Pero no sólo será un impacto a nivel red. También lo será a nivel individual. Les afecta psicológicamente y a sus relaciones sociales. Impacta sobre cada miembro de la familia individualmente, de manera emocional, cognitiva (en la forma de pensar) y en la conducta de la rutina diaria, en el futuro o incluso en el sentido de la propia vida.

Es muy posible que no siempre lo demuestren, pero ellos también les afecta.

Así mismo, la cultura a la que pertenecemos influye en nuestra manera de reaccionar como familia e individuos ante el diagnóstico de cáncer de un familiar.

Ten en cuenta que 3 de cada 4 familias se verán afectadas por el cáncer. Por lo que tener muy presente que este proceso afecta al equipo y cada uno individualmente de manera diferente es fundamental para que la comunicación y el apoyo sean de calidad y eficiente. Ya que el familiar en cuestión no sólo será dador de cuidados hacia el o la enferma/o, sino que también será objeto de necesitar cuidados para poder superar esta situación.

Cuando la enfermedad es de larga duración, los miembros de la familia afectada, suelen pasar por ciclos repetitivos de ira, desamparo, esperanza, frustración, falta de control, desajustes, readaptación.

Siempre y cuando no sean demasiado intensos o se prolonguen demasiado en le tiempo, serán reacciones emocionales normales. Pero ¡OJO! no esperes demasiado para salir de ellas, o será mucho más complicado y doloroso.

 

Fases

 

Como te he comentado en otras ocasiones, las emociones negativas deben aparecer, nos ayudan a generar cambios, a vaciar el malrollo y poder continuar. Lo que te voy a contar ahora, te va a sonar y mucho.

Ellos, al igual que tú, pasarán por una fase de incredulidad, negación, ira, miedo, depresión… hasta poder ir alcanzando la aceptación.

La intensidad y el ritmo al que se moverán por estas etapas es muy personal. De entrada, cabe pensar que ellos reaccionarán de forma menos intensa que tú, ¿verdad? Pero nada que ver. Cada familia, persona, su edad, las vivencias previas, influyen en esta reacciones emocionales.

Necesitan su propio momento de descarga, dales su tiempo para poder ir procesando lo que pasa, los cambios, y ser unos apoyos fuertes. Arrópalos, pero no te desgastes consolándolos. No es culpa tuya, no te agobies. Que ellos salten de entre etapas, también será normal y al igual que tú necesitaran apoyo mutuo, pero también momento a solas para irlo procesando.

Todos estamos preocupados por lo mismo. Que sí, eso que te cuesta hasta pronunciar es lo que le preocupa a tus hijos. No tengas miedo de hablarlo directamente con ellos. Os permitirá acercar posturas y poder tener más información y saber cómo ir actuando para poderos apoyar de verdad, generando calma en la red y control.

 

Qué pasa tras el impacto

 

Las nuevas necesidades que se van a generar de cuidado, desplazamientos, citas médicas, tratamientos, cambios en las rutinas de casa y en los roles que cada uno desempeñaba, implicará un reajuste familiar que se caracterizará por el aprendizaje de nuevas habilidades por parte de los miembros.
Por ejemplo: si la persona enferma llega muy cansada de la quimio, tiene molestias o dificultades por las operaciones, si era quien se encargaba de hacer los almuerzos, podrá enseñar a uno de sus hijos a su pareja, amigos… a cocinar para que sea éste quien asuma esa nueva tarea.

3 Consejos para nuestra red

1. Ofrécele ayuda con acciones concretas

Dile en qué estás dispuesto a echar una mano. Asume una tarea de forma habitual y hazla tuya. Asegúrate de que la desarrollas adecuadamente. Si no generaremos más malestar que descarga a la persona afectada. Te sentirás útil y muy bien al saber que aportas tranquilidad a tu familiar o amigo.

2. Permítete tener momentos de descarga

Emocionarte y hablar sobre lo que está pasando, es completamente necesario y normal. No tengas miedo de hablar directamente con tu familiar y con quien quieras y necesites sobre lo que te preocupas o temes. Son preocupaciones y miedos compartidos que siempre entre varios, es más fácil de llevar.

3. Escucha y acompaña

Permítele también al enfermo, poder emocionarse y reaccionar. Sólo necesita que le acompañes, que estés a su lado mientras lo hace. No es el momento de dar consejos. Sabrás si la situación es un problema cuando la reacción emocional que este manifestando, como por ejemplo la rabia, sea muy intensa o se prolongue demasiado en el tiempo. Si esto pasa, es el momento de consultar con un Psicooncólgo como yo, sí o sí.

Otros 3 consejos para ti que tienes cáncer

1. Se un apoyo en la medida justa

Ver a un hijo, a tus padres o a tu pareja abatidos por tu enfermedad, es uno de los tragos más amargos que deberás pasar. No olvides que ellos, al igual que tú, necesitan un poco de espacio y apoyo para ir pasando por las diferentes fases emocionales asociadas a una noticia tan impactante. Son fases que irán pasando y os permitirán apoyaros mutuamente sin generar desgaste el uno en el otro. Procura no asumir que debes aliviar su malestar, dejando que se apoyen en exceso en tí, siendo tú quien no puede comunicar o vaciar su propio malestar.

2. Apóyate en ellos, delega

No te agobies pretendiendo hacerlo todo sola. No es necesario, no es adaptativo para nadie y te agotarás inútilmente, alejando encima a los tuyos. Cuelga la capa. Delega las funciones de casa en tus familiares y déjate mimar. Te sorprenderá lo que son capaces de hacer si les ayudas a aprender.

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3. Comunica tus necesidades

Diles exáctamente qué necesitas a cada uno. No saben leer tu mente ni tú la de ellos. La comunicación será el arma más potente para que todo vaya muy bien. Esta es la clave más importante para que no se genere desgaste innecesario durante todo el proceso.

Por lo tanto, algo fundamental será respetar los tiempos de los demás y mucha comunicación. Recuerda: cuando cualquier reacción emocional está siendo demasiado intensa o se prolonga demasiado ente tiempo, toca consultar, las cosas se están torciendo más de lo que deben.

Cuando te cueste afrontarlo o no sepas por donde seguir, cuenta conmigo. Estaré encantada de poderos apoyar.

 

Ariadna González
Psicóloga Sanitaria y Psicooncóloga.

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