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Mi primera Superheroína está ya lista para contarte por qué su vida quedó marcada por un Crep, el mejor y el último que volvería a probar tras saber que tenía cáncer.

Hoy en Mis 12, te presento a Vanessa:

 

A: ¿Qué edad tenías cuándo te diagnosticaron cáncer? ¿Cómo era tu vida en esos momentos?

 

V: Tenía 35 años y creía que mi vida era perfecta, felizmente casada con mi mitad, madre de baby twins a los que adoro, apasionada de mi trabajo, amiga de mis amigos, con una familia que está siempre que la necesito… Para ser más feliz (si cabe) solo faltaba un euro millón… y de pronto el cáncer irrumpió.

 

 A: Antes de la enfermedad, ¿habías estado sometida a mucho estrés o alguna situación que te resultara especialmente dura de afrontar a lo largo de tu vida?

 

Antes de ser mamá era una enferma del trabajo, las prisas, el estrés extremo, la presión y la sensación de ir siempre desbordada formaba parte de mi vida aunque lo tenia tan interiorizado que tampoco me suponia un problema, sencillamente estaba acostumbrada a trabajar bajo presión, aunque no pienso que sea lo correcto, puede ser algo puntual, pero no formar parte de la rutina.

Luego llegaron mis babytwins y marcaron un antes y un después en mi vida. Pospuse la materinidad por la carrera profesional creyendo que seria un chasquear de dedos y deseo concedido, no fue así. Me costó muchísimo ser madre y ellos revolucionaron mis prioridades respecto a la concialiación.

 A: ¿Qué tratamientos recibiste?

 

V: Creo que me llevo la palma en cuanto al cáncer de mama se refiere. Tres operaciones, 3 tipos de quimioterapia durante 14 meses, 25 sesiones de radio, tratamiento oral. A día de hoy todavía estoy pendiente de la reconstrucción.

 

 A: Si tuvieras que elegir, ¿cuáles serían los 3 peores momentos a los que te has enfrentado durante tu proceso? ¿Por qué?

 

V: Diagnóstico por lo que representa, por la sacudida tan grande que le dan a tu vida y el bajón emocional que ello conlleva, por el miedo y todas las emociones que te invaden.

La caída del pelo es el peor momento de todos. Es la evidencia física de la enfermedad, cuando se cae el pelo es cuando tomas consciencia de que es real, estás enferma, esta pasando de verdad.

Y mi tercera operación, anteriormente me habían hecho tumorectomia y una ampliación de márgenes, pero en la tercera era mastectomía con dorsal ancho y un injerto de piel de la espalda para cubrir la zona del pezón, yo estaba al acabar los ciclos de quimio semanal y mi cuerpo estaba muy bajo, la recuerdo con mucho dolor, con noche tras noche pidiendo medicación de rescate, con drenajes que cicatrizaron y me dolió la vida al retirar. Una recuperación muy dura y lenta.

 

 A: ¿ Alguna vez te has planteado acudir a una Psicooncóloga?

 

V: No me planteé ir a la psicooncóloga por que sentí que no lo necesitaba, me sentía fuerte y vi la enfermedad de una forma muy racional, entendiendo que esto es una loteria y yo no soy la más desgraciadita del mundo a la que le pasa todo, esto simplemente sucede y entra en la vida de cualquiera arrasando a su paso sin que nadie le de permiso. Me sentí fuerte, mis hijos me hicieron sacar una fuerza sobrehumana para mí, si no hubiera sido así, si en algún momento hubiera tenido la necesidad de tratar el tema con un profesinal no lo huebiera dudado un segundo.

“Escribir el blog fue mi propia terapia, narrar cada episodio era una forma de soltar todas las emociones acumuladas e ir vaciando la mochila…”

 A: Pasar un cáncer es un época de muchos cambios, ¿cuáles tuviste que hacer tú?

 

V: Todo cambia, tu día a día requiere otras tareas, tu agenda pasa a estar repleta de visitas al hospital. Empecé a cuidar muchísimo más mi alimentación, a tomarme el deporte como prioridad y parte de mi recuperación.

 A: Actualmente dirías que tienes alguna secuela física o emocional, ¿qué ha cambiado en este sentido

 

V: Tengo infinitas secuelas físicas, dolor, cansancio y agotamiento las que más, a la par que estéticas.

En cuanto a emocional me considero bastante fuerte, aunque a veces cuesta reconocer que no eres la misma persona que eras antes, y que tus capacidades han quedado infinitamente limitadas. No me gusta dramatizar, así es que tengo claro que nada será igual y es una faena, pero es el precio por vivir. Eso lo vale todo.

 

 A: La gente de siempre, ¿supo reaccionar o todavía hoy se alejan al sabernos enfermas?

 

V: Afortunadamente no me he encontrado con nadie que rehúya de una enferma. Me he sentido muy arropada y querida.

A: Dime una palabra que resuma los peores momentos con el cáncer

 

V: Miedo, el peor de los compañeros.

 

 A: Y, ¿cuáles han sido los 3 mejores momentos de tu proceso?

 

V: Cada fase acabada es motivo de celebración. Acabar la quimio fue un momento importantísimo para mí, un despoje de la parte más dura y cruel de la enfermedad. La primera revisión post tratamiento, esa primera ITV con el oncólogo, cuando te enfrentas a los resultados de las mil pruebas y te dicen… todo está bien, ese momento es mágico.

El tercer momento más feliz me lo reservo para la reconstrucción, el día que pueda dar un carpetazo a todo esto.

 

 A: ¿Ahora eres más feliz? ¿Cuál ha sido tu receta para sentirte mejor?

 

V: Soy mucho más feliz. Parece mentira y es triste decirlo pero en realidad todos necesitamos que la vida nos abofetee para reaccionar. Llámale cáncer o cualquier otro acontecimiento traumático, cuando le dan una sacudida de esta magnitud a tu vida pones los pies en el suelo. Cuando en algún momento sientes que te privan de tu cotidianidad esta pasa a tener un valor incalculable. Ahora cada nuevo día es un regalo, y las pequeñas cosas de la vida las aprecio de verdad.

La vida era bonita antes del cáncer, ahora es mágica.

No hay receta para ello, simplemente se trata de vivir y no sobrevivir.

A: En una sola palabra, ¿qué te ha aportado vivir esta dura enfermedad?

 

V: Amor. Amor por los míos, por mí. Amor por la vida. Ese amor que te da fuerza y te hace superar todas las barreras.

A: ¿Qué consejo le darías a otra persona en tu misma situación?

 

V: Que intente ser racional, dejar los miedos a un lado y normalizar la enfermedad, el cáncer es duro, muy duro pero hay que seguir viviendo y cómo hacerlo solo depende de uno mismo.

Yo le diría que pase lo que pase nunca deje de bailarle a la vida.

 

Vanessa Nueda.
Escritora de El Crep de mi vida.

 

 

¡Coge las riendas!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

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