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Los médicos y el personal sanitario se ocupan de curarnos, pero nosotros debemos procurar cuidarnos.

Cuando el médico te dice que debes moverte, comenzar a normalizar tu vida. Una de las primeras pautas que suelen darte es “haz una vida sana, come sano y haz ejercicio”. Lo de comer sano, sabemos dónde: un endocrino o un nutricionista nos ayudarán a cambiar, si es necesario, nuestros hábitos alimenticios. Pero, respecto al ejercicio físico ¿qué ocurre?
Los centros deportivos, gimnasios, etc, dan por hecho que todo el mundo es igual, que estás en plena forma. Pero una persona con cáncer necesita una atención especial. Sus tiempos son muy distintos a los de cualquier otro. No sólo es la fatiga, es el dolor físico, la pérdida de masa muscular, de fuerza, de flexibilidad, de movilidad…
Busca tu mejor momento del día: Piensa cuándo es el momento del día en el que te encuentras menos fatigado y aprovéchalo para realizar ejercicio. Para cada persona es diferente, pero solemos tener más energía durante la primera mitad del día.
Lucha contra la fatiga: Todo el mundo suele sentir pereza en el momento en el que tiene que ir a realizar la actividad, siempre encuentras algo mejor que hacer. No te pongas excusas y lucha contra la fatiga, ya que una vez que termina la sesión la sensación de bienestar compensa con creces.
Cuándo dejarlo para otro día: Si la sensación de fatiga es muy grande, no te fuerces, hay que saber cuándo parar. Espera al día siguiente o un par de días para realizar la actividad (de hecho, nosotros no fijamos las clases, tenemos bonos y las fijáis vosotros)

Primeros pasos hacia el ejercicio:

Busca una actividad que te apetezca: Una actividad que te resulte amena siempre te costará menos mantener dicha rutina y evitar así el abandono de la misma.
Realizar actividad ligera o moderada: Hay que evitar compararnos con nuestro yo anterior, al igual que cualquier persona, cuando vamos cumpliendo años no somos capaces de realizar las mismas actividades que cuando éramos jóvenes, en este caso igual, si tenemos una enfermedad no vamos a estar igual que cuando no la teníamos.
Márcate poco a poco pequeñas metas: Busca metas que puedas cumplir, no te marques un fin a largo plazo, ve disfrutando del momento y de las pequeñas mejoras que vas a encontrar por el camino. Si las mejoras tardan no desesperes y también piensa si no hay mejora o si las mejoras que pretendes no han llegado aún, hay que ser realista y disfrutar de nuestros logros.

 

Anímate y disfruta. No hay límites, te los marcas tú.
Arantxa
I fit Good

¡Coge las riendas!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

Tengo las soluciones que buscas
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