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Me llamo Chadia Chaouch y pasé 2 veces cáncer de mama. soy de Francia y Túnez, me he criado en Francia y he llegado a España hace 23 años.

 
En noviembre de 2008, a los 36 años de edad, me diagnosticaron cáncer de mama. Fue un gran golpe para mí pero pensé “es un cáncer de mama”, hubiera podido ser peor.
Tuve la suerte de encontrarme con un gran profesional, el Coordinador de la Unidad de Mama del Hospital La Paz, el Dr. José Ignacio Sánchez Mendez que supo darme la noticia. Fue muy humano, muy atento, me llamó por mi nombre, me dijo que íbamos a salir adelante. Me explicó el proceso muy bien y sencillamente y eso fue de mucha ayuda. Es fundamental la forma de dar la noticia ese primer día. 
La segunda vez que me toco el cáncer fue más duro, tuve un sentimiento de falta de control sobre mi cuerpo y sobre los acontecimientos de mi vida pero luego me adapte mejor. Soy una gran luchadora y busque mis propios mecanismos de aceptación y ayuda interna y externa. Me ayudo mucho el confiar, el utilizar la meditación, la visualización, respiración para afrontar estos momentos de incertidumbre. A parte de la medicina tradicional, utilice terapias complementarias (acumpuntura, reiki, constelaciones familiares, visualizaciones, meditación), he intentado utilizar todos los recursos disponibles que estaban en mi mano (sin agobios, claro) pero sobretodo reconciliarme conmigo misma, perdonarme, con mi familia, con mi vida. Creo que eso es fundamental. Todo ayuda a la curación, a la sanación porque somos un TODO. La fe en Dios o en una fuerza superior fue fundamental para mí y si no apoyarse en tu familia, amigos. Apartar a la gente negativa. Dejar el perfeccionismo y expresar lo que sientes a tus seres allegados.
Hace falta andar, hacer ejercicio en esos momentos de tensión y compartir con la gente que quieres. No quedarte solo, encerrado y con miedo. Salir y hacerle frente. Al cáncer hay que respetarlo, no tenerle miedo.
Decidí escribir “Corredora de la vida” para compartir con otros pacientes y familiares una manera distinta de ver y enfrentar la enfermedad. En esta sociedad se ve la enfermedad como algo malo, como algo que hay que ocultar pero la enfermedad puede decirnos mucho acerca de nuestra vida y lo que podemos cambiar/modificar. Quería ayudar a otras personas a ver que con la enfermedad no se acaba todo y que por el contrario, empieza algo, algo muy profundo. 
También es una guía para afrontar los problemas de la vida. “Corredora de la vida” es la historia de una luchadora que lo ha sido toda su vida y más allá del cáncer. Quizás el cáncer sea una consecuencia de toda esta lucha. Es una carrera más en tu vida, quizás la última carrera antes de sanar.
La parte más dura de mi libro ha sido la parte en la cual hablo de mis experiencias de voluntariado, con gente que ha “corrido ya su propia carrera y se ha marchado a una sabiduría mayor”, para mí ellos también son “Corredores de la vida” y no debemos olvidarlo.
La parte más significativa, es ésta porque resume muy bien lo que siento ahora y el proceso de curación o mejor dicho sanación por el cual pasamos por el cáncer:
En un capítulo que se llama “vuelvo a vivir”

Gracias por estar viva y poder vivir la normalidad. 
Gracias por amarme, quererme y respetarme. 
Gracias por querer a mi familia, por honrar a mi padre y a mi madre.
Gracias por ser como soy y aceptarme como soy. 
Por tenerte a Ti, Dios mío. 
Por saber que tengo algo que hacer y que tengo una misión.
Por hacerme saber que todos tenemos una misión que cumplir
Y sólo nos hace falta, arriesgar y buscar. 
Necesito ahora vivir con ilusión, con este nuevo motor que me lleva a la Vida. 
Siento el impulso necesario para vivir.
Necesito perdonarme y perdonar.
No hacer depender mi felicidad de ningún papel  interno, ni externo. 
Solo ser yo. 


Siempre está el miedo a la recaída pero aprendes a vivir con ello. Con cada dolor que me pueda surgir, en la cabeza, en la espalda está el miedo a que vuelva el cáncer. Pero pienso que si pongo todo de mi parte para cuidarme y poner energía sanadora en mi ser y en lo que como, quizás el cáncer tenga menos probabilidades de aparecer. Todo es como una balanza: si tengo buenos sentimientos, como sanamente, hago deporte, mantengo una relación armoniosa conmigo misma y con mi familia o al menos aceptas lo que hay, pues todo ayuda y va a mi favor. Luego está lo que el cielo decida y eso ya no depende de mí.

El mensaje que enviaría a las personas que están pasando por un cáncer es el siguiente: Que no comparase su caso con ningún otro y que intente resolver los aspectos “pendientes” en su vida para encontrar la paz. Que confíe en que el cáncer paradójicamente puede ser también un proceso de sanación y vaya para adelante, viva el día a día sin pensar en el futuro de los tratamientos. Que CONFIE. 

Escritora de “Corredora de la vida”. 


¡Coge las riendas!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo

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