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Se sacó una foto cada día durante un año para mostrar como su pelo iba creciendo después de la quimioterapia

El 9 de diciembre de 2013 tras una revisión rutinaria y sin notarme absolutamente nada, me diagnosticaron con 38 años un cáncer de mama. Soy farmacéutica y trabajo en una farmacia. Por mi profesión había visto muchos casos, pero nunca piensas que te puede tocar a ti. Ese día se me vino el mundo encima, no sabía que hacer, que iba a pasar…si me iba a curar. Los primeros días de incertidumbre son muy duros, porque realmente no sabes cual es el alcance de la enfermedad, pero mi único objetivo y meta era curarme.

Tras muchas pruebas de imagen me dijeron que el tumor era grande pero que sólo estaba en la mama derecha y ahí comencé a sonreír.

El 28 de enero de 2014, me sometí a la primera operación, en la cual se valoraba si estaban los ganglios afectados y dos días después me dieron la primera quimio. Ese día entré feliz a la sesión, con la sonrisa que siempre me ha caracterizado y estaba feliz porque era el primer día que empezaba a curarme. A los 14 días se me empezó a caer el pelo y coincidió que me dieron los resultados de la operación. Los ganglios no estaban afectados; era la mejor noticia que me podían dar, así que dije…¡hay que celebrarlo! y ¿de que manera lo hice? … pues rapándome la cabeza. ¿No celebran muchos deportistas así sus victorias? Mi carrera había comenzado y había ganado una etapa.
Después de cuatro ciclos de quimio me sometieron a otra operación para extirparme el tumor e intentar salvar mi mama. Tras la operación ya me había empezado a crecer el pelo y ya salía a la calle sin pañuelo. En junio me dieron los resultados de anatomía patológica y no fueron buenas noticias. El tumor era muy grande, la quimio no había hecho el efecto deseado y los médicos decidieron realizarme una mastectomía. Ese día tampoco me hundí. Era algo que sabía que podía ocurrir, pero yo sólo quería vivir. El día que entré a quirófano le dije a mi doctor…”Doctor Román, usted me va a quitar el pecho, pero sólo le pido una cosa…no me quite nunca mi sonrisa”. Mi doctor me cogió la mano, me dió un beso y me dijo que eso no iba a ocurrir y que no le dijese mas cosas porque le iba a hacer llorar. Ese mismo día salí del quirófano feliz. Por fin ya no había cáncer en mi cuerpo. Estaba tan contenta que en la misma habitación me hice selfies con mi familia y amigos para celebrarlo. Ellos me decían que porque estaba tan feliz, que no lo entendían y realmente sólo te puede entender alguien que haya pasado por lo mismo que tu y yo por fin estaba limpia. Con la quimio te ves morir, pero porque te falte un pecho no.
A los pocos días de la operación me dieron otra mala noticia. Me tenían que dar cuatro sesiones más de quimio para terminar de matar al bicho. Uff ese día sí lloré. Yo que estaba tan feliz con mi pelito corto, que me encontraba estupendamente y otra vez a empezar. Pero ese mismo día dije: ya está, ya se lo que es, es muy duro pero pasará como pasaron los otros cuatro y continué sonriendo a la vida una vez más. Fue entonces, cuando me quedé por segunda vez sin pelo cuando decidí hacer el video. En septiembre de 2014 me dieron mi última sesión y desde entonces hasta septiembre de 2015 y me hice una foto cada día…porque cada día que ha pasado en mi vida desde entonces ha sido un regalo y la mejor manera de agradecerlo es sonriendo a la vida.
Esta enfermedad es muy dura y por desgracia te deja secuelas para toda la vida, pero también te da muchas cosas buenas. Te hace valorar la vida de una manera especial, aprendes a vivir después de sobrevivir, los pequeños detalles que para muchos son insignificantes para mi son enormes, el sol, la lluvia, el aire que respiras…en definitiva, la vida.
En mi vida hay un antes y un después de la enfermedad y el después os puedo asegurar que es maravilloso, por eso siempre hay que sonreir en la vida, en los buenos y malos momento y nunca perder esa positividad que es la que nos lleva a la meta y que reconozco que a mi me sirvió de mucho. Cuando hablo con alguien que está pasando por esto siempre digo lo mismo, saca el lado bueno de lo que estás pasando por que te vas a dar cuenta que esta enfermedad te va a cambiar tanto que tu vida cuando acabe esto va a ser mucho mejor. Espero que mi experiencia ayude a otras personas como a mi me ayudaron en su día otras pacientes e intentar trasmitir que la palabra cáncer no significa fin, significa principio de una nueva vida mucho mejor.

¡Recupera la sonrisa!

Siéntete bien, afróntalo con optimismo y vive sin miedo
Tengo las soluciones que buscas
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